Mitos y verdades de la celulitis
La celulitis es cosa de gordas
FALSO! Muchas veces está asociada a las sobrecargas grasas, pero son muchas las mujeres que estando en su peso correcto, e incluso por debajo del mismo, presentan la piel de naranja.
La mala circulación provoca la celulitis
VERDADERO! No es el único factor que promueve su aparición, pero siempre que hay celulitis, hay mala circulación venosa y linfática. El cuadro interno de la piel de naranja se caracteriza por la compresión que ejercen los nódulos de grasa sobre los vasos y por un engrosamiento del tejido, que esta lleno de toxinas indebidamente evacuadas.
El aspecto externo de la epidermis se debe al envejecimiento de la piel
VERDADERO! Un tejido con celulitis se caracteriza por la presencia de fibras esclerosadas y duras que tiran de la epidermis en múltiples direcciones, de ahí las típicas depresiones que aparecen en la superficie. Colágeno y elastina, responsables de su elasticidad y sostén, se enredan y entorpecen la circulación sanguínea y linfática.
La culpa de la celulitis la tienen las hormonas
VERDADERO! La disposición a padecerla es hereditaria. Aunque se desconocen las causas últimas que la provocan, la celulitis aparece, se desarrolla y empeora en las grandes etapas de la vida genital femenína. Conviene prevenir en épocas como la pubertad, el embarazo y la menopausia.
La liposucción impide la reproducción de la celulitis
VERDADERO y FALSO Se dice que, al erradicar los adipocitos con la masa adiposa que se elimina, la celulitis no vuelve a aparecer. Los expertos de firmas cosméticas creen que “el sobrepeso se puede reproducir y entonces la celulitis puede reaparecer por el aumento de tamaño de los adipocitos que han quedado o el inicio de la proliferación de los preadipocitos, células letárgicas que pueden activarse en cualquier momento y a cualquier edad”.
El problema es más resistente de cintura para abajo
VERDADERO! En la membrana de los adipocitos o células grasas existen los receptores Beta, que activan la eliminación de las grasas, y los receptores Alfa, cuya misión es combatirla. La presencia de grasa lizada en los muslos y caderas de la mujer, o en la zona abdominal del hombre, se explica porque los adipocitos aquí cuentan con más receptores Alfa que Beta. Es decir, las células grasas (adipositos) trabajan en estas zonas más para acumular que para eliminar.



