Posiblemente el estado de ánimo sea el componente psicológico que mas incide en la realidad de los seres humanos. De hecho, si le preguntamos a alguien cómo le va, su respuesta dependerá de su estado anímico en ese momento. Todo cuanto nos acontece, los éxitos y los fracasos, el cansancio, la alimentación, la salud propia y la de los seres queridos influyen en nuestro ánimo y humor. Pero a menado la vida cotidiana no nos deja ver que, salvo en una enfermedad o bajo una circunstancia muy grave que lo impida, tener un ánimo positivo es una opción personal.
Sin duda alguna, tener al lado una persona muy alegre, que valora los rasgos de los acontecimientos que resultan agradables e ignora o minimiza los que no lo son, supone un estimulo, una gratificación que incide sobre el propio estado de ánimo.
Valdría la
pena
fijarse el
propósito de ser
optimista y
tener buen humor!
Según el Psicologo Martín Seligman, que “…el optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos o no las personas ante aquello que nos ocurre…”.
En definitiva, el optimista se hace y se sabe responsable de aquello que le sucede y, por tanto, se cuestiona qué es lo que puede hacer para rectificar, mejorar o cambiar una determinada situación. Por el contrario, el pesimista tiende a sentirse impotente frente al mundo o incluso frente a sí mismo y espera pasivamente a que sean las circunstancias externas las que cambien. El optimista tiende a percibir los aspectos positivos de sí mismo, de las demás personas y de la realidad que le rodea, mientras que el pesimista se concentra en los aspectos negativos. Mientras que el optimista cree poder hacer algo cuando las cosas van mal, el pesimista considera que no puede influir en los acontecimientos pues el pesimismo socava la fuerza de voluntad.
En consecuencia, las emociones del optimista se mueven en un espectro que incluye el coraje, el entusiasmo, la pasión, la confianza, la esperanza o el ver los errores como oportunidades par aprender. En cambio el pesimista tiene mas tendencia a sufrir problemas emocionales, ya que demasiado a menudo el sentimiento de culpa e impotencia facilita la sensación de fracaso y la percepción de imposibilidad de cambio o mejora.
Y tu que eres optimista o pesimista?
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